Muerte y cementerios
Todos en la misma caja
Morir es un asunto serio, ayer, hoy y siempre lo ha sido y seguirá siendo. El que muere no se da cuenta de las muchas cosas que deja a su paso, y de las cientos de responsabilidades que siguen acompañando a su cuerpo en descomposición hasta que finalmente este se convierte en un montón de huesos guardados en una caja, cofre, bolsa, o cenicero, si el método de cremación los ha abrazado en su decisión moral, familiar o propia, previa al deceso.
Del alma y del espíritu aún quedan muchas dudas. ¿A dónde van? ¿Cómo se identifican? ¿Se deben seguir cuidando, guardando, mimando? ¿Ó simplemente se deben olvidar?











